¿El amor se compra?

 

¿El amor en verdad es desinteresado?

El amor es uno de los anhelos de la vida del ser humano. Tanto así que muchas personas toman decisiones respecto a su vida tomando en consideración su vida amorosa.  Alguna parte de la población considera parte de su éxito personal el encontrar ese “significant other” y presumirlo sin piedad en las redes sociales de su preferencia.  Según distintos Psicólogos la ruptura amorosa provoca un dolor similar al duelo por fallecimiento de un ser querido.  Así de fuerte es el amor.

En esta sociedad el amor se tiene que materializar para existir

También existe esa postura de que el amor es desinteresado y que no se puede comprar, ya que es un sentimiento tan puro, que no puede ser medido por cosas banales como las cosas que se pueden comprar.   Allí es cómo mercadóloga los dejo ser, pero no puedo ocultar la verdad:  en esta sociedad el amor se tiene que materializar para existir, y la calidad o precio de lo que se intercambie en ese ritual de apareamiento humano que es el amor, determina también la cantidad y calidad del mismo.

Vende caro tu amor, aventurera…

No soy una cínica del amor, ni no creo en él.  Soy una adicta al amor como todos los seres humanos, sin embargo, como Mercadóloga y estudiosa de la conducta del consumidor hay cosas que no hay que pasar por alto.

En la sociedad actual el amor tiene parámetros con los que nos topamos día con día y que la mercadotecnia ha aprovechado para hacer marcas icónicas y de alto valor monetario. Además estamos en vísperas del aquelarre amoroso más grande del año, y que por supuesto inventamos los mercadólogos para reactivar el ciclo económico y además darle paz interior a la humanidad.

El 14 de febrero se inventó para que los mercadólogos reactivemos el ciclo económico y darle paz interior a la humanidad

Las personas que sostienen que el amor no se debe demostrar sólo el 14 de Febrero sino todos los días, son los que mejor me caen porque el consumo provocado por el amor se prolonga durante todo el año.  He aquí algunos ejemplos:

  • Cuando te estás enamorando sabes que tan en serio va tomando en consideración ese vehículo material de su afecto (oso de peluche, flores, música o lo que sea pertinente) que recibes de quién está luchando por tu amor.
  • Por otro lado, cuando eres tú quien tiene el papel activo en el amor, buscas meticulosamente ese vehículo material de afecto para quien se apodera de tus sentidos. Es todo un ritual que culmina con la satisfacción de la frase “Ay que lind@”
  • Los papás y principalmente las tías odiosas y metiches toman  esos regalos que les dan a sus hij@s como si fueran “Pieles Rojas” mostrando las cabelleras de batalla, para demostrarle a los demás que sus hijos son correctamente amados por lo valiosos que son.
  • Si eres mujer, y tu pareja te regala muchas cosas bonitas y de calidad te quiere mucho.
  • Si eres hombre y le regalas muchas cosas bonitas y de calidad eres el príncipe azul.
  • Si te quieres casar debes comprar un anillo de compromiso con una piedra de por lo menos 3 puntos, para demostrar la fuerza de tu seriedad. Si ese anillo es Tiffanys serás el mejor partido del planeta.  Halagaran a tu novia por el gran hombre (y anillo que se lleva).
  • Si vas por primera vez a la casa de tus suegros, debes llevar un tributo (léase regalo) para ellos y así formalizar e iniciar con el pie derecho tu relación con la nueva familia.

Podría continuar con los ejemplos, pero, por cuestiones de extensión allí lo dejo. Por el contrario, si tu pareja no te da ni aire aunque sea gratuito, probablemente no te ama.  O por lo menos eso te dicen los demás, porque si te amara te regalaría cosas aunque no necesariamente ésta situación es cierta.  En sentido general, el amor como verás se materializa en objetos que regalas o recibes del objeto de tu afecto y que demuestran la intensidad o formalidad de sus sentimientos.

Al you need is love, and give gifts…

Todo esto no es porque tengamos baja la autoestima (bueno sí), sino como menciona Cristina Quiñones (Consumer Truth) “Las personas compramos productos no por lo que significan, si no que en ese sentido el producto es un signo o portador de significado”.  Compras por el insight que tienen esas cosas que simbólicamente representan tus sentimientos (en este caso el amor).  Los objetos tienen un proceso de significación para quién lo regala y para quién lo recibe.

El amor se materializa en objetos que regalas o recibes del objeto de tu afecto.

Lo mejor de la vida es que el regalo que se da y se recibe tenga el mismo significado para ambas partes para que cumpla su objetivo.  Y no es que seamos interesados, si no que psicológicamente lo deseamos con fervor porque la humanidad es positivista, y tiene que ver para creer. Así como hay figuras de santos en las iglesias, hay regalos en el amor.

La mercadotecnia se encarga de generar los productos que hagan más fácil esa transferencia de significado entre el que da y el que recibe.  Así que déjame decirte que, querido colega mercadólogo tú eres la prueba viviente de que cupido, si existe.

Acerca de Liz Villa 25 Articles
Marketer, docente, speaker, blogger y chef con mal sazón. Melómana, neurótica, cinéfila y ratona de biblioteca. Risueña, insomne y multipolar. En fin: Soy Yo.

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